La contra de la vanguardia: entrevista profesor Caplan

Matizando “La Contra” de hoy: Invitación al profesor Caplan a asistir a clases en la UPC

Soy un asiduo lector de La Contra de La Vanguardia desde sus inicios, cuando aún el periódico se iba a buscar al quiosco, una afición que aprendí y compartí con mi padre, Domingo.

Sin duda Victor-M Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet hacen un trabajo exquisito en elegir personajes muy interesantes y saben transmitir sus interesantes reflexiones en un formato que te engancha a la lectura y que permite sacar “píldoras informativa” que a menudo aparecen en los debates de sobremesa que tenemos con nuestros amigos y amigas. ¡GRACIAS!

En curioso porque me atrevería a decir que le damos más veracidad a lo que se dice en La Contra que en otras secciones del periódico. ¿Por qué será? ;-). Por ello, este breve post que redacto, básicamente, para protegerme ante la próxima sobremesa.

La Contra de hoy era para Bryan Caplan, profesor asociado de economía en la Universidad George Mason en Virginia. Realmente, la entrevista aporta un nuevo ángulo de visión para reflexionar sobre la universidad, que sin duda entre todos debemos repensar su papel en esta sociedad que cambia tan rápidamente. Por ello, aplaudo nuevamente La Contra de hoy, ¡como no podía ser de otra manera!

Sin embargo, debo contrarrestar su visión destroyer de las clases que se imparten en la universidad. No son ciertas afirmaciones categóricas como “… al titulado, que, en realidad no ha aprendido nada realmente útil que sirva a toda la sociedad,…” o “Enviamos demasiados estudiantes … para estudiar cosas que no les interesan en realidad y que tampoco aprenden…”.

Le aseguro al profesor Caplan que en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC Barcelona Tech) esto no es así, y si quiere le presento a mis alumnos.  Por ejemplo, seguimos de cerca, entre otros temas, los avances de la inteligencia artificial a nivel técnico. ¿Cree que no les interesa?

Además en este ámbito no es cierto que “estarían mejor aprendiendo un oficio en una empresa y que la educación estuviera conectada de mil maneras con ella”. Está claro que los estudiantes deben también pisar la empresa durante su formación y así lo hacen la mayoría de los que tenemos matriculados en la Facultat d’Informàtica de Barcelona (FIB). Sin embargo, en general, a partir de un cierto curso, porque son las propias empresas, las que piden que antes de acogerlos les enseñemos conocimientos fundamentales de la materia.

Y me gustaría invitar al profesor Caplan a una de mis clases (ahora que está en Barcelona), para que pueda ver que en una aula también se puede “practicar” con el modelo de learn by doing. En nuestro caso usando por ejemplo el supercomputador Marenostrum del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS). Las empresas reconocen y valoran esta experiencia previa.

Además, esta misma universidad también aporta valor a la sociedad de otras maneras: no solo formando a sus estudiantes, hay miles de “efectos laterales”. Por ejemplo existen iniciativas de abrir el conocimiento a la sociedad con libros como los del sello WATCH THIS SPACE de acceso libre a sus contenidos, ya que el acceso al conocimiento es un derecho humano a mi entender.

En cualquier caso, un 10 a La Contra de La Vanguardia, se la recomiendo si no la siguen. Y que nunca muera, ¡que la necesitamos para nuestros debates de sobremesa! Gràcies Victor-M, Ima Sanchís i Lluís.

 

Actualización del post (11/09/2019):

Habitualmente en este blog sólo presento temas técnicos, o “demasiado técnicos” para algunos de mis amigos y amigas. Por tanto, poco a opinar. Ayer fue una excepción y me animé a comentar el artículo de Lluís Amiguet  sobre el relato de Bryan Caplan en La Contra de La Vanguardia después de leerlo por la mañana.

¡Impresionado!. Lo que más me ha impactado ha sido que los comentarios que he recibido, todos con gran respeto y elegancia, “matizan” en el mismo sentido “mi post que matiza”. Disculpas por no tener los comentarios activados en mi blog y compartirlos (y tener que recurrir a usar las redes o email). Creo que mejora este post si incluyo el sentido de los comentarios, y por ello eproduzco uno que creo que expresa el espíritu de la mayoría (¿o todos?):

En tu área es evidente que la formación universitaria si no totalmente imprescindible si que es; al menos, altamente recomendable. Sin embargo, mi queridísimo amigo, no olvides que tú tienes la enorme suerte de encontrarte en una burbuja onírica y colorida que te distancia bastante de las realidades empresariales más mundanas o, simplemente, de otros ámbitos, no académicos.

Touché! 😉   Yo, como dice el profesor Caplan, “Soy profesor y tengo mucho que aprender”. Muchas gracias a todos y a todas por vuestros comentarios enriquecedores.